miércoles, 13 de agosto de 2014

Dimorfodonte o Dimorphodon

 

El Dimorfodonte fue un pterosaurio. Los pterosaurios no son dinosaurios, a menudo se les confunde con ellos, y algunos (ya que las aves descienden de los dinosaurios) dicen que las aves descienden de estos animales prehistóricos. Estos animales no se parecen en casi nada a los pájaros, por lo que no se les puede confundir con antecesores de las aves. En parte, los pterosaurios tienen los mismos antepasados que los dinosaurios y los reptiles marinos: ictiosaurios y plesiosaurios. El Dimorfodonte o Dimorphodon (en inglés) tenía unas mandíbulas fuertes y poderosas, bordeadas con dos tipos de dientes. En la parte frontal de la boca estaban los largos dientes penetrantes, para agarrar peces y otras criaturas escurridizas. En los laterales había filas de dientes más pequeños y puntiagudos, seguramente utilizados para despedazar la carne de sus desafortunadas presas. Para capturar los peces (los que constituían su dieta, básicamente) bajaba en picado hacia el mar y agarraba los peces con las mandíbulas. Para hacer una bajada en picado, necesitaba unas alas. El Dimorfodonte poseía estas alas. Las alas tenían una delgada piel que estaba reforzada con fibras gruesas, como las varillas de un paraguas. Las alas estaban hechas gracias a la extensión del cuarto dedo, que formaba parte del ala. Los otros dedos tenían garras para aprisionar. Sus alas eran estrechas y delgadas, foradas por un pliegue de piel unido a las extremidades delanteras y al cuarto y alargado dedo. Era capaz de mantener un vuelo constante aleteando y lanzarse de repente en picado. Las poderosas extremidades posteriores poseían dedos anchos y con garras; ideales para agarrar a sus víctimas. La larga y rígida cola hacía de contrapeso de la cabeza para conseguir una mayor estabilidad a la hora de volar. La parte plana con forma de rombo con la que terminaba la cola seguramente tenía el mismo papel que un timón y ayudaba a este pterosaurio a navegar. El Dimorfodonte poseía unos grandes ojos que le proporcionaban una excelente visión, al igual que una ave de presa, de modo que podía acechar a su próxima víctima a larga distancia. Este aterrador cazador-asesino fue uno de los primeros pterosaurios o reptiles voladores. Con su inmensa cabeza, potentes mandíbulas y sanguinarias garras, el Dimorfodonte habría sido una visión asombrosa mientras acechaba por los aires sus presas. El Dimorfodonte patrullaba los cielos hace unos 180 millones, es decir, en el Jurásico medio. El primer fósil de Dimorfodonte fue encontrado en 1828 en Dorset, Inglaterra, por la pionera en la búsqueda de fósiles Mary Anning (este enlace les proporcionará más información sobre esta "pionera en la búsqueda de fósiles": http://www.jlgdinosauriomania.blogspot.com.es/2014/02/mary-anning-la-buscadora-de-fosiles.html). La mayor parte de los ejemplares  este animal se han desenterrado en el suroeste de Inglaterra, aunque recientemente se ha encontrado uno en México, lo que demuestra que cuando el reptil volaba por lo scielos, las masas terrestres de Europa y América formaban parte de un único continente: Pangea. El Dimorfodonte tenía una envergadura de en torno a 1'40 metros. El significado de Dimorphodon es "dos tipos de dientes", gracias a los dos tipos que de dientes que se depositaban en sus mandíbulas.

Di: dos / doble
Morpho: tipo /  tipos / forma / formas
Don: dientes / diente
      
Su dieta habitual era entre carnívora y piscívora, ya que constaba de un "menú" de: pescado, calamares y probablemente animales terrestres como lagartos. Este pterosaurio podría haber vivido en zonas costeras para no tener que hacer viajes largos hasta su comida. Como el Dimorfodonte cazaba peces, probablemente necesitara una piel impermeable. Al igual que los pájaros y mamíferos actuales, es posible que el reptil tuviera glándulas sebosas en la piel para proporcionarle una cobertura de grasa que repeliera el agua. Para mantener la piel en buenas condiciones, se habría acicalado con el pico de forma regular. El Dimorfodonte y otros reptiles voladores (pterosaurios) probablemente pusieran huevos aunque no se han encontrado fósiles de éstos. Las hembras pueden haber incubado a su prole como un pájaro o quizá ponían los huevos en un nicho rocoso alto bañado por los rayos del sol y dejaban que eclosionaran. Según los expertos, los reptiles voladores pueden haber alimentado a su cría sacando comida de bolsas en la boca o regurgitándola parcialmente digerida, al igual que muchas aves modernas. 
                                                    

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